Prueba preliminar
Antes de lanzar productos a la venta, las empresas suelen someterlos a pruebas preliminares para comprobar su seguridad y confiabilidad. Este proceso normalmente consiste en detectar y corregir errores, y realizar mejoras si es necesario. En la industria informática, las pruebas preliminares pueden realizarse tanto en el hardware como en el software.
Los fabricantes de hardware suelen someter sus productos a pruebas preliminares rigurosas antes de distribuirlos al público. Por ejemplo, un disco duro puede probarse a temperaturas extremadamente altas y bajas para determinar cuál es la temperatura de funcionamiento segura del disco duro. Un fabricante de chips puede probar una CPU con la carga máxima de procesamiento durante un período prolongado para asegurarse de que no se sobrecaliente. Los discos duros, las CPU y la RAM se prueban para comprobar su confiabilidad, ya que los errores pequeños pueden causar problemas importantes. Las computadoras modernas pueden realizar miles de millones de cálculos por segundo, por lo que incluso un cálculo incorrecto por cada mil millones se considera una falta de confiabilidad grave.
El software también se somete a pruebas preliminares antes de ponerse a la venta. La cantidad de pruebas preliminares generalmente depende del tamaño y la complejidad del programa. Al principio, el equipo de desarrollo de software realiza las pruebas preliminares mientras se corrigen los errores iniciales. Luego, el software puede pasar por una fase «alfa», en la que los desarrolladores y posiblemente otros usuarios prueban el software. A medida que el programa se acerca a su finalización, puede pasar por una fase «beta», en la que usuarios adicionales pueden probar el software y proporcionar comentarios a los desarrolladores. Este software se denomina software beta y puede distribuirse a un grupo selecto de usuarios o al público en general. Una vez completada la etapa beta, el software está listo para la venta.
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