Biometría
La biometría es una categoría de tecnologías que puede detectar características físicas distintivas de los seres humanos para identificar a una persona específica. Los sensores biométricos pueden utilizarse para la autenticación en lugar de otros métodos, o además de ellos, como un nombre de usuario y una contraseña. Las herramientas de autenticación biométrica más comunes son los sensores de huellas dactilares y los sistemas de cámaras de reconocimiento facial.
Los teléfonos inteligentes, las tabletas y las computadoras portátiles modernas suelen incluir al menos un tipo de autenticación biométrica. Estos sensores permiten utilizar una entrada biométrica para desbloquear rápidamente el dispositivo y evitar escribir una contraseña o un código de acceso. Por ejemplo, FaceID permite desbloquear su iPhone con un rápido escaneo facial, mientras que algunos teléfonos inteligentes Android integran un sensor de huellas dactilares en la pantalla para desbloquearlos con un toque. Otras formas de identificación menos comunes incluyen el escaneo de la retina o el iris y el reconocimiento de voz, y los futuros sensores biométricos podrían utilizar otros factores, como la forma de la oreja, el olor corporal o las venas sanguíneas de las palmas de las manos.
Los sistemas de autenticación multifactor utilizan datos biométricos como un posible factor para aumentar la seguridad. Por ejemplo, exigir un escaneo facial además de un nombre de usuario y una contraseña es más seguro que exigir solo uno de los dos métodos, porque depende tanto de factores físicos inherentes como de conocimientos específicos. Las claves de acceso también pueden utilizar la autenticación biométrica para iniciar sesión en sitios web sin introducir una contraseña, ya que dependen de que el dispositivo haya autenticado previamente a su usuario.
Existen importantes problemas de privacidad relacionados con el uso de datos biométricos. En primer lugar, algunas formas de autenticación biométrica pueden desbloquear un dispositivo sin el consentimiento o el conocimiento de una persona; por ejemplo, al desbloquear el teléfono inteligente de una persona inconsciente colocando su dedo sobre un sensor de huellas dactilares. Algunos de los primeros algoritmos de reconocimiento facial utilizaban una cámara web estándar para la autenticación y podían ser engañados con una fotografía. Por último, las contraseñas pueden cambiarse cuando es necesario, mientras que la información biométrica, como el rostro o la huella dactilar, no puede cambiarse.
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